 |
LA RABIA Y EL ORGULLO
Oriana Fallaci
Ed. La Esfera de los Libros, año 2002, 183 págs.
Con esta obra la tristemente
malograda Oriana Fallaci, atrevida periodista y excelente escritora,
rompió un silencio de diez años con motivo de la barbaridad
islámica (culmen y espoleta de otras muchas) del 11-S.
Con un extenso prefacio a la edición española (50 páginas),
Fallaci hace en este texto, que tantas ampollas levantó, un ataque
radical, desnudo, pero muy acertado contra el islamismo que nos invade,
pero sobre todo contra la tolerancia para con él, generada por
la peligrosa memez de lo “políticamente correcto”,
que defiende como su nueva ideología el progresismo, con todas
sus secuelas: el “buenismo”, el antiamericanismo, el antipatriotismo,
la antireligiosidad, etc.
En resumen, un alegato contra la pasividad y el conformismo, que es
un texto actualizado de lo que supuso Sebreli o Finfielkraut. Un libro
de combate. El nuestro.
|
 |
LA REVOLUCIÓN CONGELADA. Ensayo sobre el jacobinismo.
Ferenc Fehér
Ed. Siglo XXI, año 1989, 200 págs
Índice:
I-El dilema de la historiografía. II-La historia
del assignat. III-¿Qué es el jacobinismo?. IV-La democratie
dirigée: estructura y función de la dictadura jacobina.
V-La justicia revolucionaria. VI-Revolución y contrarrevolución
en Termidor: el balance humano de la sociedad política protototalitaria.
VII-¿Fue el jacobinismo un protosocialismo?.
La teoría que estructura
el autor, conocido exponente de la Escuela de Budapest, un postmarxista,
es sumamente interesante para analizar el carácter de la experiencia
y la teoría de la izquierda: partiendo de la observación
y el descubrimiento del papel económico y político de
los jacobinos durante la Revolución Francesa, establece la actuación
bolchevique en la revolución rusa como una copia de la jacobina.
Considera que toda la obra jacobina procede de una radicalización
permanente del enfrentamiento político cuya expresión
económica es una economía de las necesidades controlada
por el Estado.
|
 |
ESTRUCTURA SOCIAL CONTEMPORÁNEA. Las clases sociales en los países industrializados.
Rafael Feito Alonso
Ed. Siglo Ventiuno de España Editores, año 1997, 255 págs.
Índice:
1 Introducción al concepto de estructura social.
2 Introducción al estudio de las clases. 3 El enfoque funcionalista
de la estratificación social. 4 Enfoques clásicos sobre
las clases sociales. 5 Enfoques actuales sobre las clases. 6 Valoración
del análisis de clases. 7 El estudio de las clases sociales en
España. 8 Algunas cuestiones actuales. 9 Movilidad social.
La idea de clase social es un concepto central
no solo en las ciencias sociales sino también en las teorías
y en la acción política. Los contínuos cambios
sociales han puesto en cuestión los contenidos e incluso la oportunidad
de este concepto evidenciando la pluridimensionalidad del mismo; el
individuo incuestionablemente manifiesta múltiples polos de adhesión,
comportamiento y participación. Éste libro, pese a su
brevedad, es un compendio claro que expone el estado de la cuestión,
describe las principales teorías valorando sus puntos fuertes
y sus deficiencias, y estableciendo comparaciones entre ellas.
Queda patente la dificultad de una explicación
global omnicomprensiva y la complejidad del objeto acentuada por la
evolución en el tiempo de sus contenidos, manifestaciones
y realidad, teniendo en cuenta las nuevas variables que la vida moderna
introduce. Particulariza el estudio de las clases sociales en España
con las últimas aportaciones, y además de las cuestiones
teóricas generales esboza una aproximación a problemas
concretos (¿cómo situar a la gente?, la expansión
de las clases medias, la estructura de los mercados de trabajo modernos,
el comportamiento electoral, etc...).
|
 |
LA DERROTA DEL PENSAMIENTO
Alain Finkielkraut
Ed.Anagrama, año 1988, 139 págs.
Índice:
I-El arraigo del espíritu. II-La traición
generosa. III-¿Hacia una sociedad pluricultural?. IV-Somos el
mundo, somos los niños. V-El zombie y el fanático.
El conocido ensayista francés
denuncia de los diversos hitos del nacionalismo en la Historia más
reciente y sus orígenes antidemocráticos y anticosmopolitas,
desde el "Volkgeist" hasta la postmodernidad. Un firme alegato
tanto contra el fanatismo nacionalista como de la inconsciencia ideológica
de la izquierda, adherida al mito nacionalista de la cultura como nuevo
racismo, y de la banalidad suicida y sinsentido del zombie consumista.
Esta obra fue un descubrimiento para muchos, saliendo de la dichosa
y confusa "postmodernidad", que tantas conciencias ahogó
con su hedonismo radical. Es un brutal ajuste de cuentas y un antecedente
de la crítica a los nuevos fascismo de lo "políticamente
correcto" que incluye sus lejanos orígenes herderianos.
Un buen antídoto contra el infantilismo, el fanatismo y la irracionalidad
subyacente en tantas ideologías con tinte progre que son reaccionarias
y represivas en la realidad. Si unos pervierten y manipulan la cultura,
otros la banalizan, el relativismo casa con la imposición, y
el resultado hoy, con la aparición de esa "nueva izquierda
de niñatos", personificada en los "nuevos movimientos
sociales", es la hegemonía de la perversión de los
conceptos propia de los nacionalismos, cuyas raíces tan bien
nos son explicadas en estas breves páginas.
|
 |
EXPOSING THE REAL CHE GUEVARA. And the useful idiots who idolized him
Humberto Fontova
Ed. Sentinel, añ0 2007, 232 págs.
Indice:
1 New York fetes the godfader of terrorism. 2 Jailer of rockers, hipsters and gays. 3 Bon
vivant, Mama's boy, poser and snob. 4 From military doofus to "heroic
guerrilla". 5 Fidel's favorite executionner. 6 Murderer of women
and children. 7 The "intelectual" and "art lover"
as book burner and thief.8 Academia's rude surprise. 9 Brownnoser and
bully. 10 Guerrilla terminator. 11 "The brains of the revolution"
as economic czar. 12 Che in Africa. 13 Che's final debacle. Epilogue:
The History Channel Heralds Che.
Libro descarnado que aporta datos contrastados
más que suficientes para liquidar al personaje de ficción que han creado
entre numerosos medios de “comunicación” (con el New York Times a la
cabeza) y sus “biógrafos” (en particular Jorge Castañeda y Jon Lee Anderson).
El Che real no se parece en nada, absolutamente en nada, a lo que se
dice de él. El autor presenta abundantes testimonios sobre el Che, víctimas
que escaparon de sus garras y ex compañeros que experimentaron la nausea
y el desprecio hacia un ser absolutamente repulsivo. Tiene el acierto
de poner en correspondencia hechos reales y documentados con las noticias
(con referencias concretas) que en paralelo se publicaban. Así vemos
cómo se fabrica un héroe a partir de un cobarde en grado extremo, a
un mártir austero y desinteresado de de un sinvergüenza que se apropió
de la más lujosa y exuberante mansión y finca de Cuba, a un intelectual
profundo (al que rindió culto la progresía occidental, con Jean Paul
Sartre a la cabeza) de un prácticamente analfabeto funcional, a un humanista
compasivo de un asesino cruel sediento de sangre.
Pero también el autor nos recuerda hechos
significativos que sí fueron conocidos, y posteriormente silenciados.
Se exaltó la inexistente “guerra revolucionaria” contra Batista y las
“grandes batallas” (paradigmática es la mistificación de la “mayor”
de ellas, la de Santa Clara), se oculta que hubieron sistemáticamente
muchísimos más periodistas “en la sierra” que revolucionarios (incluso
llegaron a montar “platós”), y también se oculta que la única auténtica
guerra, que duró unos 8 años fue librada por la resistencia al castrismo
una vez mostró su verdadera faz, y que originó duros y verdaderos hechos
de armas, hechos en los por supuesto el Che no estuvo, como en Bahía
de los Cochinos, donde apareció cuando ya todo había concluido, como
era su costumbre; o su voluntad de llevar a cabo una guerra nuclear
que espantó no sólo a los usa sinó también a los propios soviéticos,
y precipitó su fin.
El último acto de su vida es el reflejo
de toda ella; en la selva boliviana, tras exigir a sus (escasos) seguidores
el sacrificio total, se entregó vergonzosamente pidiendo que no le mataran,
él, un bocazas que se pasó la vida pavoneándose y exaltando la muerte
(que tan generosamente distribuyó, e hizo de ella un espectáculo al
que asistieron numerosos intelectuales y “artistas”; admirado, y visitado,
incluso por Jesse James un apóstol contra la pena de muerte!). Pero
pese a la realidad, es el carnicero preferido por Hollywood, y cómo
no del Sundance Festival con Robert Redford a la cabeza y numerosos
otros progres de salón (lujoso), frente a otros personajes reales que
sí merecen el recuerdo de su auténtico heroísmo, gesta y desdichas,
pero que desafortunadamente se hallan en el lado que la progresía (a
quien le importa un comino la realidad de la población cubana) ha decidido
que es el incorrecto. Un libro y unos datos que no dejan indiferente
y que muestra de un modo apabullante el poder de la manipulación y la
mentira, al servicio de una ideología.
|
 |
VIDA Y MUERTE EN EL TERCER REICH.
Meter Fritzsche
Ed. Crítica, año 2008, 347 páginas.
Índice:
I Revivir la nación. II Acicalado racial. III El imperio de la destrucción. IV Conocimiento profundo.
Estamos ante una de las principales obras para entender el nazismo. Es decir, cómo y porqué los alemanes siguieron insistentemente en su marcha genocida y alucinada al fanático Hitler. Porque eso es lo que ocurrió.
Fritzsche es profesor norteamericano de Historia y ha escrito una continuación de este, “De alemanes a nazis”. Su método es el análisis sociológico basado en los propios relatos y documentos de los protagonistas, los alemanes. Diarios, cartas, informes, son sus fuentes. Las conclusiones espeluznantes.
Los nazis utilizaron los modernos métodos sociológicos para influir y presionar a la población, pero existía un poso ideológico de nacionalismo histórico en la población que, debidamente invocado, despertó las simpatías de esta por los hitlerianos, algo que otros autores ya demostraron anteriormente.
La endogamia y el sectarismo en los que se basa todo nacionalismo, en este caso además antisemita furioso, creó esa sensación de “unter uns”, de “estar entre nosotros”, preludio de toda segregación, represión y finalmente exterminio.
La creación previa de una “comunidad del pueblo” y las tribulaciones compartidas en la I Guerra Mundial supusieron una fuerte legitimidad para las ideas nazis y sus aberraciones. Incluso los no-nazis unieron sus destinos con los de la nación dirigida por Hitler.
Eso mismo hizo que en la postguerra, gobierno y población presionaran tercamente para liberar a todos los prisioneros, incluidos los criminales de guerra, exceptuando a los cuatro jerifaltes de Nuremberg (para los alemanes culpables sobre todo de haber perdido la guerra, no de haberla organizado).
Eso mismo hizo que apenas hubiera oposición y protestas, y que incluso en el final (1944-5) se luchara ferozmente, dándose en esa etapa el mayor número de muertos.
Las expectativas sociales y económicas para la población alemana fueron enormes, y sus penurias mucho menores que los de los países ocupados y saqueados. La “camaradería racial” fue un hecho que los nazis se esforzaron en gran manera en inculcar y enseñar a la población.
Los alemanes se identificaron con el régimen tanto a través de sus actos como en sus deseos y perspectivas.
Pero de los documentos manejados se infiere que los alemanes, olvidando totalmente a los ausentes judíos, pasaron a ser las víctimas en su memoria, por los bombardeos, las derrotas, los muertos, la ocupación, los rusos, exonerando de paso a los “buenos soldados” de los crímenes cometidos, mentira que no ha resistido los análisis serios, pero que en la postguerra sirvió para reconfortar y justificar, y sobre todo para callar y olvidar.
No pueden reprobar a los asesinos porque estaban entre ellos y ellos les apoyaron desde el principio y hasta el último estertor.
Eso es palpable en el moderno Berlín unificado, donde el producto que venden al exterior es la división alemana por culpa de la dictadura comunista ejemplificada en la épica del Muro.
El libro es ameno y didáctico y piedra fundamental para comprender que los alemanes no fueron víctimas sino activistas en la segregación y exterminio de judíos y pueblos vecinos.
Una buena lección para entender lo que es y cómo actúa la bestia del nacionalismo. Porque de eso se trata, de nacionalismo. Ayer alemán, hoy catalán o vasco, pero siempre la misma dictadura.
El carácter de la ideología nazi queda bien reflejado en la página 22 de la introducción, cuando dice que, a diferencia del marxismo, el nazismo afirmaba que la conciencia determina el ser. El voluntarismo y la falsedad del nacionalismo quedan en evidencia. A partir de aquí toda aberración es posible para crear una meta.
Las conclusiones, extraídas en buena parte de cartas y diarios de la población, y condensadas al final, son demoledoras: los alemanes reprochaban a los nazis no haber ganado, haber destruido el nazismo y sus logros, la comunidad y el orgullo nacionales, el imperio y la prosperidad (del precio en víctimas ajenas no dicen nada), más que fidelidad a la ideología o a sus personajes.
Del mismo modo que existió más prejuicio colectivo y oportunismo que ideología en la marginación y opresión a los judíos. Los nazis, como los nacionalismos disgregadores hoy, lo sabían y hacían hincapié en las políticas de ingeniería social, más efectivas.
Y así, al final del conflicto los alemanes se vieron asimismos como víctimas de una dinámica apocalíptica universal, por lo que había que luchar hasta la extenuación, no por los nazis, sino por la supervivencia del pueblo y la nación alemanas, diluyendo así la distinción entre asesinos nazis, soldados colaboracionistas activos y población complaciente, y cubriendo al Holocausto con el manto de la ignorancia y la mentira, gracias a la guerra fría anticomunista.
Sólo recientemente, y con grandes protestas, algunas obras están destruyendo este otro muro de la vergüenza. No olvidemos que los detalles y análisis del Holocausto empezaron a extenderse en la década de los 80, y antes sólo gracias a la labor solitaria de hombres como Simon Wiesenthal.
“El vientre del que surgió la bestia”… nunca dejó de parir.
|
 |
ESPAÑA. La evolución de la identidad nacional.
Juan Pablo Fusi
Ed. Ediciones Temas de Hoy, S.A., año 2000, 309 págs.
Índice:
1 Las formas complejas del hecho nacional. 2 La monarquía
hispánica. 3 La nación ilustrada. 4 El Estado nacional.
5 La aparición de los nacionalismos. 6 1931: Estado regional.
1978: Estado autonómico.
Una historia cultural y política de España desmitificadora
y que responde a las mentiras de los nacionalismos disgregadoras dominantes.
Sintetiza cinco siglos de la historia de España
resaltando los hechos que progresivamente van construyendo la nación
en los aspectos políticos, culturales, económicos y sociales,
en un proceso abierto, sometido a las alternativas de la historia, en
absoluto predeterminado ni esencialista, paralelo, y análogo
al seguido por Francia e Inglaterra. Nos explica que tras el período
prenacional, el Estado se fué forjando y articulando con la monarquía
hispánica, largos siglos a lo largo de los cuales se intensifica
la mezcla y fusión de diversas herencias, gestando una sociedad
integrada y una cultura diferenciada, que es sentida como identidad
común por las elites intelectuales. Según el autor, esta
evolución histórica cuaja el sentido de la nación
española con la Ilustración, que abre paso al liberalismo
en medio de las grandes dificultades que creó la reacción
antiilustrada, el carlismo, del que se derivan los regionalismos, a
los que se superponen, posteriormente, procesos económicos y
tensiones de poder entre las oligarquías que se materializan
en los nacionalismos étnicos. El Estado de las Autonomías,
en contra de las intenciones constitucionales, se ha interpretado y
utilizado, ideológicamente, para descohesionar el Estado negando
la nación española, y considerando al país como
un mero agregado de territorios con una vinculación mínima.
Nos muestra también que la nación española no tiene
nada que ver con la "nación de los nacionalistas".
Las identidades nacionales no son esenciales ni eternas, sinó
procesos históricos, y justamente la historia, que los nacionalistas
reclaman como fundamento de sus pretensiones e invenciones identitarias,
niega la posibilidad de tales "destinos históricos".
Aunque sin duda se trata de una obra destinada a una divulgación
más general que obras como las de Kamen, es una buena opción
como iniciación a los estudios generales de nuestra Historia.
Sus comentarios políticos de la parte contemporánea son
en exceso "políticamente correctos" y poco originales:
es su defecto. Pero debemos saludar el hecho de que autores españoles
aborden la Historia y el carácter de tal Historia de modo global
y sin los complejos habituales que los nacionalismos disolventes y la
izquierda aliada con ellos nos han inculcado.
Sigue siendo un libro interesante por ameno y sistemático. Pertenece
a la generación de obras de historiadores españoles actuales
que encaran temas referentes a la Historia nacional en el mismo hecho
nacional, sin los condicionamientos y prejuicios de la etapa anterior.
Ahora bien, esta obra del vasco Fusi, si bien tiene la cualidad de la
honradez, para muchos no llega a extenderla, a atreverse más
allá del siglo XIX. Los dos últimos capítulos,
que tocan directamente el nacimiento y desarrollo de los nacionalismos
“periféricos” y el montaje de esto llamado “Estado
de las Autonomías”, son realmente pobres en rupturismo.
Los capítulos anteriores son una buena introducción a
otras obras sobre nuestra Historia, más coherentes y posteriores.
Aunque ya sabemos que nuestra Historia más antigua está
aún por escribir, al socaire de descubrimientos que van apareciendo,
y la más moderna la vamos a tener que reinterpretar nosotros...
y también protagonizarla.
|