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NATIONALISME, ANTISÉMITISME et FASCISME en FRANCE
Michel Winock
Ed. Éditions du Seuil (Histoire), año 1990, 446 págs.
Índice:
Parte 1: Du nationalisme français. Parte 2: L'imaginaire
nationaliste et l'antisémitisme. Parte 3: bonapartisme et fascisme.
Parte 4: Figures et moments.
Sitúa el origen del nacionalismo en la
liquidación del Antiguo Régimen: la soberanía dinástica
es sustituida por la soberanía popular y los estados monárquicos
por las naciones de ciudadanos. El término "nacionalismo"
que aparece entonces para expresar aquella nueva realidad democrática
y universalista permanece en el olvido y en desuso durante todo el S.
XIX; en su última década se materializa como una nueva
ideología política (Barrès, 1892) producto de la
derecha y de la extrema derecha antiliberal. Se
trata de una variante imbuída del romanticismo alemán:
el nacionalismo integral, que, con la misma denominación, se
refiere a conceptos diametralmente opuestos. Entre ambos, si bien consecutivos
históricamente, se dan, ocasionalmente, algunas simultaneidades.
Surge como expresión antiparlamentaria y antidemocrática
con el boulangisme, donde se mezclan toda clase de elementos más
o menos radicales procedentes de todo el arco ideológico como
expresión del descontento del momento, y alcanza el paroxismo
con el asunto Dreyfuss, que a la vez descubre y exalta el sentimiento
antisemita que adquiere un carácter político; a través
de él, izquierda y derecha, por distintos caminos
se manifiestan nacionalistas, acuñándose rápidamente
la idea del "complot judeo-masónico". A un primer nacionalismo
"abierto" (según el autor), republicano y civil, sucede
un nacionalismo "cerrado" derivado de una visión pesimista
de la historia y obsesionado por proteger e inmunizar la identidad colectiva
contra todas las supuestas amenazas. En esa escalada progresiva hacia
el nacionalismo integral: el fascismo, a que consecutivamente conducen
el boulangisme, el bonapartismo y el antisemitismo, se elaboran los
elementos esenciales de la doctrina y la revisión histórica,
la esencialización de la cultura y los mitos, baluarte fundamental,
que en Francia adoptan las formas de Juana de Arco, como mito positivo,
y los "judíos", como mito de la repulsión, en
un juego que podemos trasladar a todo nacionalismo dentro del esquema
general que nos muestra como el nacionalismo siempre necesita definirse
contra "algo", y proyecta sobre ello todo lo que aborrece
de sí mismo. Los acontecimientos en Europa han sometido al nacionalismo
a diversos vaivenes, y aún persistiendo vestigios de aquel nacionalismo
inicial, es el nacionalismo integral quien realmente existe. La debacle
de las utopías de "izquierda" (que ya quedó
vacía de contenidos con la 1ª Guerra Mundial, al abrazar
la causa nacionalista) han dejado de nuevo al descubierto los miedos,
el miedo a los cambios, al porvenir, a la nueva economía ...,
y como reacción se denuncia que todos los males vienen de "fuera",
del "otro". En ésta nueva circunstancia, el nacionalismo
ofrece, como siempre, soluciones simples a problemas complejos, y aunque
se trate de falsas soluciones y de pura demagogia, su extrema simplicidad
y concreción facilita su arraigo. Así, en el presente,
trastoca el mito de la repulsión en antiamericanismo, donde ha
coincidido de nuevo con la izquierda, tras la 2ª G M, forzada a
apoyar la política exterior de la URSS; desaparecida ésta
última, el rechazo persiste tanto en el ámbito político
(el liberalismo) como en el económico (la potencia industrial)
y el cultural (la nueva civilización industrial y urbana) como
resultado de una mezcla de admiración y envidia. A América,
como imagen del individualismo y el cosmopolitismo, el nacionalismo
opone su lenguaje totalitario, ancestral, de los "derechos de los
pueblos y de las culturas" (impuestos sobre los derechos individuales),
esa es la ideología de la Nueva Derecha, enmascarada de diversas
formas, en la que se encuentra también a la actual "izquierda".
El mito negativo es ahora el "americano" pero las grandes
manifestaciones en su contra, no son sinó una explosión
de impotencia, y sobre todo, el rechazo a una civilización común.
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LOS GÁNGSTERS de la GUERRA CIVIL
José María Zabala
Ed. Random House Mondadori, año 2006, 512 págs.
Índice:
1- Prieto, traficante de armas. 2- Laurencic, el arquitecto
de las checas. 3- Atadell, el asesino enmascarado. 4- Marty, el Carnicero
de Albacete. 5- Negrín, un bon vivant sin escrúpulos.
6- Carrillo, cómplice de Paracuellos. 7- Epílogo: una
trilogía única.
José María Zavala,
periodista y autor de varios libros centrados en la Casa Real, ha realizado
una trilogía sobre la Guerra Civil que culmina con ese tomo,
construido con las biografías y hechos de los principales culpables
por sus hechos criminales.
Destaca la doblez y desverguenza del socialista Prieto, figura mitificada
por “moderado” frente a un Negrín del que se muestra
su nulo carácter moral y su nefasta actuación e iniciativas
políticas.
El resto lo componen los grandes chequistas, todos ellos ladrones y
criminales. Los anexos y las fuentes documentales están incluidos.
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