El nuevo caciquismo nacionalista
La
existencia de los medios de control de la población
(medios de comunicación, propaganda partidista, grupos de presión
-como ecologistas, minorías sexuales y raciales, ONGs-, lenguaje “políticamente
correcto”...) no justifica la absoluta neutralización, y el total
desvanecimiento, político y cultural de la población española
leal en las zonas nacionalistas, en concreto en la catalana y la vasca.
Ni la total subordinación de los partidos políticos a la ideología
y estrategia nacionalista, ni el control local por la élite política
nacionalista de los aparatos de los partidos, ni la colaboración de
los medios de comunicación, ni el suicidio estructural autonómico,
llegan a explicarlo.
Es necesario hacer un análisis en detalle de los medios de implantación
reales de los agentes políticos entre la población para entender
su influencia entre los sectores de la población que votan.
Cuando hablamos
de esos sectores nos referimos a aquellos menos receptivos hacia el discurso
ideológico y hacia los argumentos elaborados de los medios de comunicación.
Se trata de sectores populares con opiniones poco formadas y contradictorias,
con visiones de la política escasas y tópicas, poco susceptibles
de movilización y de aceptación de novedades en el mercado de
las ideologías (como lo son los nuevos movimientos sociales citados
anteriormente).
Los grandes análisis sociológicos y políticos hablan
de control de la población y de “ideología
dominante” o de “velo
de la ideología”. La realidad social y personal
es mucho más prosaica.
Existen unas redes locales,
a nivel de barrio (ni siquiera de distrito municipal) de “conseguidores”
o “captadores” de
votos, podríamos llamarlos “votoraptores”,
de los grandes partidos políticos. Se trata siempre de partidos insertados
en la estructura del poder.
Los conforman militantes de partido
radicados en el barrio, que no perciben remuneración alguna por su
trabajo político y que habitualmente no pertenecen a la estructura
jerárquica del partido, son trabajadores de tipo técnico de
nivel bajo y educación media.
Su campo de actuación es el llamado “tejido
asociativo” local. Son
esas asociaciones de vecinos o de comerciantes, asociaciones deportivas y
lúdicas, ONGs, etc, casi sin afiliados, que poco representan y que
buscan, y autoproclaman, su “representatividad” aprovechando la
apatía e indiferencia de la mayoría de la población,
y en el deseo de las instituciones de controlar y buscar apoyo en un aparente
consenso ciudadano.
Los contactos institucionales y de partido de
estos captadores de votos posibilitan conseguir pequeños favores y
ventajas, resolver conflictos cotidianos y dificultades como:
conseguir un permiso cuyo trámite se eterniza, lograr una pequeña
subvención, facilitar el internamiento hospitalario sin pasar por la
lista de espera, obtener un piso de protección oficial, etc...
La relación de estos militantes con las asociaciones es siempre de
contacto personal y clientelar, destinada a lograr que los responsables de
estas apoyen a las organizaciones que les “resuelvan
los problemas”, convirtiéndoles de hecho en ramas
de las mismas.
Existen grados jerárquicos entre los
“votoraptores” según la importancia de la asociación
y de la situación del cacique. Justo Molinero, propietario
y animador de la popular emisora “Radio-Taxi”,
entre otras, pertenecería a la categoría alta. Votante declarado
de CyU, converso catalanista por conveniencia y cálculo, se trata de
un taxista y empresario hecho a sí mismo, que ha logrado una amplia
audiencia popular de habla española con su radio, pero que precisamente
por su inserción en un medio de difusión de la cultura y lengua
populares españolas, ha sido objeto de interés de la tiranía
nacionalista dominante para neutralizarlo políticamente.
Al
poder represivo político-cultural del régimen nacionalista vasco-catalán
no se le escapa nadie que viva en sus territorios, y, precisamente por ello,
los silencios y acatamientos se suceden sin resistencias mayores.
Otro caso similar sería el de Francisco García Prieto, presidente
de la FECAC (Federación
de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña), que si bien se ha manifestado
reiteradamente en contra de las represiones excesivas sobre las manifestaciones
culturales y lingüísticas españolas en la autonomía
catalana, y que últimamente está sufriendo un intento de defenestración
por otras asociaciones andaluzas de “conversos”,
totalmente sumisas al nacionalismo, no por ello ha dejado de construir su
poder económico como empresario y organizador de la popular “Feria
de Abril” en Barcelona (y no “de Cataluña”)
sobre las transacciones con la pujolista CyU garantizándose así
su desactivación e inocuidad para el régimen nacionalista.
Estas asociaciones de “conversos”,
la “Los Otros Andaluces”,
la ACCORD, y "Veu
Pròpia" etc...son una buena muestra de la
infiltración del nacionalismo entre los cobardes renegados- “estómagos
agradecidos”- que son incapaces de defender su ser y
su labor en la sociedad en lugar de arrastrarse y convertirse en colaboracionistas
de la represión enemiga ( asociaciones como las citadas
son alentadas por el separatismo étnico con la finalidad de crear fuertes
enfrentamientos entre todo tipo de asociaciones culturales, y así,
evitar el peligro de que en su seno pudiera surgir algún germen de
movilización ante la intensa y brutal represión cultural y lingüística).
La
Generalidad catalana tenía su propia red institucional de control y
neutralización de las asociaciones culturales españolas a través
de la "Consejería de Bienestar
Social" (¡ !) dirigida por Antonio Comas,
a través de las subvenciones. Siempre el dinero tras su banderita.
Estas redes caciquiles son paralelas a las de corrupción y financiación
ilegítima de los partidos, que conectan al mundo económico con
el político de modo ilegal a través de sobornos y peajes, y
que ha afectado especialmente a PSOE y CyU.
Estos militantes no obtienen ningún beneficio
monetario personal, pero sí favores, y consideración en el partido,
aunque saben que los cargos intermedios-altos están reservados para
los profesionales de ciencias políticas adheridos al partido y para
las élites políticas y familias económicas locales de
"raigambre".
Su concepción de la política no
es idealista sino práctica y venal. Su militancia les sirve para lograr
satisfacción y poder personales.
Estas redes de control social son de
capital importancia para el régimen nacionalista. Impiden que existan
núcleos de agrupación de resistencias que emitan consignas y
actitudes de crítica o rebelión ante los desmanes nacionalistas,
y son una fuente de votos aún sin cuantificar, paralela a la lograda
“desde arriba” a través de los medios de comunicación,
la escuela y los intelectuales orgánicos.
Si bien existen en todos los partidos (PSOE en Andalucía, PP en Galicia,
PAR en Aragón...) es en el nacionalismo vasco-catalán en el
poder donde cumplen una función de desmovilización
y subordinación política y cultural de parte de la población
potencialmente hostil.
Evidentemente, no es esta la única forma de captación, aparte
de las institucionales y de los grandes medios de comunicación “serios
y solventes”. Las guarderías son otra de ellas. En la zona catalana,
con la “lengua vehicular”
única, el catalán, incluidas canciones y villancicos. Se trata
de que no suene nada en español. En la vasca, la enseñanza directa
de la fraseología, metas y legitimación del independentismo
y la “lucha armada”;
a los que hablan la lengua del enemigo se les obliga a cargar mochilas llenas
de piedras (verdadero). Así de claro. Y todo en nombre de la “democracia”.
Esta secuencia continúa con las ludotecas infantiles, privadas o públicas.
Con los centros municipales juveniles, también copados por los nacionalistas.
En la autonomía vasca, el PNV ha dejado todo este entramado organizativo
en manos de HB, y eso explica muchos hechos de la situación. Explica
porqué ETA ha pasado, de matar drogadictos y pequeños camellos,
a traficar con drogas y a que sus filas y las de HB estén llenas de
marginales, pequeños delincuentes, y se promocionen las pastillas y
el alcohol a mansalva, cuando antes se atacaba. La extorsión que se
practica allí se está intentando implantar en la zona catalana,
en principio dejando en comercios octavillas “ocupas”,
afines a sus tesis políticas (otro ámbito copado por los nacionalistas),
pero no ha llegado al nivel vasco ante la ausencia de un grupo terrorista
activo, estilo ETA:
“Cuando un grupo de adolescentes emplean
la mañana de un día de diario, de un día de estudio o
de trabajo, en ir por los comercios del barrio dejando sobres llenos de miedo
para que luego se llenen de dinero, es que una forma de vida mafiosa se ha
instalado en el País Vasco”. (en: ¡Arriba
"Euskadi"!. La vida cotidiana
en el País Vasco. J.M. Calleja, 2001).
También
funcionan allí las “tabernas
populares” de HB, que son una red de financiación
de ETA, como se ha demostrado judicialmente, y de centros de organización
y reunión de las algaradas callejeras y adoctrinamiento (“Fiesta
sí, lucha también”). En Barcelona se
intentó montar alguna hace años pero fracasó financieramente,
y la actual red de “tabernas vascas” barcelonesa expande el nacionalismo
vía subliminal a través de la eliminación del español
de sus cartas, por ejemplo,(... y es una propuesta empresarial privada).
La
gran estrella de los medios de enganche juveniles al proyecto nacionalista es
la música. Se ha extendido mucho la información
sobre la música RAC
(Rock Against Comunism-Rock contra el comunismo) de los “cabezas
rapadas” (mal denominados neonazis), pero la red
de la música de “heavy”
o de “rock radical”
de los separatistas es muchísimo mayor y más veterana.
Se trata de grupos que expanden su mensaje de
lucha ideológica y odio, igual a como lo hacen los rapados.
En la zona catalana, al existir sólo la moribunda “nueva
canción” de los años 70, intervino
el gobierno de la Generalidad creando una institución de financiación
y promoción de la música en catalán, (“Ecos”),
que tuvo el inesperado efecto de promocionar grupos desconocidos de las zonas
rurales de tipo rockero. El efecto más nocivo de ellos son sus contactos
con otros grupos de la misma tendencia musical de otros lugares de España,
vagamente “rebeldes” o “progresistas”, a los que contaminan
a base de mentiras, ocultamientos y perversión del lenguaje y los conceptos.
Ellos saben que sin dinero, su entramado
no funciona. Su tan publicitada “lengua y cultura oprimidas” no
surgen si no se unta una maquinaria promocional con dinero. El nacionalismo
no defiende nada existente, lo inventa. Es lo único que hay que comprender
de él. Y contra él.