El atentado salvaje del 11de marzo en Madrid no fue sólo un acto terrorista, y los dos protagonistas del drama posterior (PSOE y PP) fueron sujetos involuntarios de una manipulación más amplia.
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Los socialistas ya se habían convertido en colaboradores de los nacionalistas por su afán en volver al poder tras dos legislaturas de gobierno del PP, imposible de derrotar por sus éxitos en la gestión económica. El derribo de Redondo Terreros en el País Vasco, la sumisión a Maragall y su PSC nacional-socialista y a los radical-separatistas de ERC y la predisposición a sus “reformas” y chantajes (especialmente Chaves en Andalucía), lo avalan.
La derecha, cobarde y mendaz como siempre, incluso en su propia defensa y la de sus logros, era no obstante el objetivo del frente de los nacionalistas por su carácter de mínima trinchera ante ellos y su ofensiva para conseguir una independencia práctica a través de la eliminación de la Constitución y las reformas de los estatutos autonómicos.
No
es un secreto la actitud de afinidad ideológica y los contactos de ERC
con los herederos de la prohibida HB y con ETA, formalmente para “lograr
la paz” dialogando con los armados, que es además
el objetivo de ETA y de su lucha, sabida ya imposibilidad de un triunfo militar
“a la castrista”.
A pesar de todo, la existencia de una organización terrorista nacionalista autónoma es un problema para los nacionalistas catalanes de CyU y ERC y para el propio PNV.
Este último, por boca de Javier Arzalluz en su entrevista con ETA, ya había expresado su estrategia en la que se reservaba un papel hegemónico: unos mueven el árbol (ETA) para que otros (PNV) recojan las nueces.
CyU y ERC habían logrado desmontar aquella aventura de “Tierra Libre”, verdadera carlistada de los radicales nacionalistas marginales, hoy mayoritariamente en ERC.
Pero ETA es otra cosa, y si es utilizada por el PNV en su estrategia hacia la independencia y el poder absoluto podía serlo por otros.
Teniendo contactos con los herederos de HB, la conexión con ETA estaba dada. ¿Para qué entonces ir a una reunión con ellos personalmente, y además siendo ya Consejero-jefe del gobierno autonómico?. Sólo podía arriesgarse tanto si la apuesta era importante. Esas cuatro horas de conversación son la clave de todo, son el “protocolo de Wansee” de los nacionalistas.
La excusa de la “pacificación” no es creíble. Para algo así no va un cargo personalmente y aún menos sin respaldo político. Una declaración pública sería más efectiva y propagandística.
Cuando se publica el contacto en el sur de Francia, ETA ayuda montando unos días después la escenificación de la “tregua separada para Cataluña”, ya que una tregua real no está en su ánimo ni se trata de eso.
Y estallan las bombas. Un atentado de masas en el estilo de Hipercor o el cuartel de Vic.
Por las circunstancias políticas, por el lugar, por los antecedentes (habían interceptado una furgoneta con 500 kg. de explosivos días antes en una vía de acceso a Madrid, seguramente como envío para ese atentado o el de Chamartín) y por el material (el atentado a la estación de esquí de Vaquería fue desechado meses antes pero iba a efectuarse con 12 mochilas), era ETA.
Incluso
alguien de los cuerpos de seguridad llama desde Atocha para confirmar el explosivo,
titadine, marca de dinamita habitualmente utilizada por ETA, cuyo olor es radicalmente
distinto de la goma-2 empleada en el atentado.¿Quién
y por qué dio ese dato falso?.
Pero en cuestión de horas todo se transforma. Como el análisis
de los explosivos y el mecanismo de los teléfonos móviles podía
tardar varios días, los terroristas dejan mochilas sin estallar (¿para
que estallaran “por simpatía” o para dejar pistas?), encontradas
en la madrugada del día siguiente y que, inexplicablmente hacen estallar,
eliminando pistas esenciales, cuando podrían neutralizarlas fácilmente
con agua.
La bolsa superviviente es encontrada en la comisaría de Vallecas. Se dice que no estalló porque estaba retrasada por error 12 horas (7,20 PM en lugar de 7,20 AM), pero a esa hora tampoco estalló, evidentemente.
Pero además en la bolsa no hay cartuchos de dinamita sino gelatina explosiva y el teléfono que les lleva a Zougam, un chorizo marroquí de Lavapies.
Dos meses después se sabrá que existían numerosas grabaciones de conversaciones de este, pero sin traducir. Se le vigilaba por estar quizás relacionado con algunos de los presuntos participantes en el atentado de Casablanca.
Por otra parte, se sabía que los experimentos etarras con teléfonos móviles como detonadores habían tenido éxito.
Las
declaraciones del HB Otegi a los pocos momentos del atentado, culpando a Al
Qaeda (¿cómo lo sabía?, podrían
ser los nazis o cualquier nuevo grupo), levantan
la liebre de la “pista árabe”.
Comienza también la ocultación inexplicable de información a la Guardia Civil y a los servicios de inteligencia extranjeros, incluidos el FBI y el Mossad israelí, que ofrecen ayuda.
Al día siguiente, viernes, los expertos policiales y los servicios de inteligencia europeos apuntan a ETA, aunque las características del atentado sean atípicas.
Un comunicado recibido por la cadena de noticias árabes por satelite “Al Yazira”, de estilo provocador y donde se acusa directamente a Aznar, no reivindica el atentado sino que, según declaraciones del reportero de esa cadena, Taysir Alony, “es de celebración”.
Un correo electrónico recibido por el diario “Al Quads al Arabi” carece de credibilidad. Sólo el miércoles día 16 de marzo se publicará que sí existe una red terrorista internacional en la que los ejecutores son militantes islamistas y los estrategas de la política “antiimperialista” son organizaciones terroristas europeas, entre las que se cita expresamente a ETA.
Por otra parte, Al Qaeda, como ya han repetido los medios de comunicación, no es una organización estructurada, sino una constelación de grupos locales, fácilmente contactables por las organizaciones terroristas experimentadas, y más difíciles de localizar.
Tampoco se explican los servicios secretos cómo no se ha detectado ninguna señal previa al atentado (pero se ha esclarecido todo en menos de 48 horas), cuando los autores (rompiendo toda norma de seguridad y todos los antecedentes de los grupos clandestinos islámicos) son delincuentes comunes, fichados, confidentes y los propios organizadores y proveedores del material.
Además han acudido, presuntamente, a personas no-islámicas (los asturianos de los explosivos). Algo único en el mundo.
Por cierto, el 18 de abril se descubre que J.E. Suárez es un perturbado mental, un atontado más bien, camello a pequeña escala y que no ha estado encarcelado nunca, hoy en paro y a la espera de juicio por una operación antidroga.
Su relación con el atentado son los dos cartuchos de la mochila de Vallecas, pero ahí no había cartuchos. Luego es una pista falsa elaborada deprisa. Seguimos sin saber de donde salieron los explosivos. De una pequeña mina de caolin como la que vigilaba Suárez, ni en 5 años podría sacarse tal cantidad.
También se difundió el rumor de inexistentes kamikazes: restos sin clasificar en el centro de operaciones Ifema.
Pero la maquinaria ya está en marcha: comunicado de ETA y declaraciones del diario nacionalista radical vasco “Gara” niegan la autoría etarra.
La siguiente pista es de lo más rocambolesca. Un portero de la calle Infantado, de Alcalá de Henares, origen de los trenes, ve aparcar una furgoneta Kangoo de la que salen tres individuos encapuchados y enbufandados aparatosamente.
Como declara después, se fijó porque “no hacía tanto frío”. Esa vestimenta llama más la atención que oculta. Evidentemente hay otras formas de disfraz y de disimulo.
Uno sale corriendo (más “cante” aún) hacia la cercana estación con una bolsa o mochila. Los otros dos se quedan esperando fuera del auto (¡!). Cuando el portero vuelve, los otros se han ido... sin la furgoneta, ¡que era robada y sin cambiar la matrícula!.
Declarará que el individuo en cuestión era muy alto, de 1,90 m., pero Zougam, el implicado, no llega a 1,60 m.
Por otra parte, la furgoneta no pudo haber efectuado el transporte de Avilés a Madrid; Sólo había hecho 200 km. desde que la robaron.
La furgoneta no había sido forzada. Al dueño le desaparecieron las llaves un año antes de que se la robaran. Además, la pista de la furgoneta se abandona durante horas con la excusa de carecer de tedax libres, pero al mismo tiempo se rechaza tajantemente el ofrecimiento de la Guardia Civil de proporcionarlos.
Cuando acude el perro-policía no detecta explosivos. Será en la comisaría de la policía científica donde localizarán los detonadores y una casette de iniciación (¿de unos integristas?) al Corán.
Es difícil de entender cómo les salió bien el atentado y la coordinación de las explosiones (2-3 minutos de diferencia entre ellas, contando que el segundo tren llevaba retraso), si eran tan tontos.
Maragall escribe declaraciones marcando la pauta de la “solidaridad catalana hacia Madrid” (¿desde cuando?) que seguirán las manifestaciones en Barcelona.
El
sábado se recibe el aviso del video reivindicativo en una papelera, en
árabe, de un grupo de Al Qaeda que no ha sido reconocido por nadie, cuando
que esta organización no reivindica los atentados hasta casi un mes después.
Y ese mismo día, sorprendentemente, son detenidos siete presuntos culpables.
Ese mismo día, de un modo aparentemente “espontáneo”, ya se forman manifestaciones delante de las sedes del PP, organizadas demasiado rápido y demasiado bien, con lemas pacifistas u otros donde se acusa directamente a Aznar, el PP o la política exterior del gobierno. (Las celebradas una semana después tienen otro cariz, gritan “No” o “Apoyo a las víctimas”).
Así una protesta antiterrorista y antiETA se ha transformado interesadamente en una de tipo político y antiPP, justo el día anterior a las elecciones. La izquierda colabora por interés electoral y el pueblo por indignación e indefensión ante la campaña de medios de comunicación y la estrategia de manipulación de masas, pero esta no es su guerra.
La dirección de la operación ya se ve clara en las protestas: 7.000 personas ante la sede del PP en Barcelona (muchas de las cuales no eran de las JSC)... 2.000 en la de Madrid.
En la manifestación de Barcelona del día siguiente se rompe el lema unitario para encajar la palabra “Cataluña”, lo que hace que el PP no se ponga tras la pancarta, conatos de agresión a sus dirigentes, banderas independentistas, gritos contra Aznar y el PP, papeles con los mismos lemas, banderas nacionalistas en los balcones... todo estratégicamente difundido por la tv nacionalista (TV3) y las radios y diarios locales a sueldo del nacionalismo (“El Periódico” y “La Vanguardia”...).
Se trata de la segunda fase, por la que desde Barcelona la manifestación, a despecho de los que sólo quieren protestar contra el terrorismo y en apoyo de las víctimas, se transforma en una antiPP (en realidad antiespañola) y de “afirmación nacional” catalana (como las “pacifistas”, “ocupas”, etc, el “no a la guerra” ya tuvo un especial acento barcelonés), con PSC, ERC, IC y CyU juntos.
Madrid pasa a ser sólo una comparsa de lo que se gesta en Barcelona. La hegemonía es suya. Con los votos de los votantes “charnegos” socialistas gana el PSC nacionalista, y con la alianza de este con ERC, este partido, con sólo un apoyo del 3 % de la población obtiene el poder. La izquierda no ve que el envite se está jugando en otro campo: el nacional.
El PP pierde las elecciones, pero eso es lo de menos.
Son las implicaciones de que las gane el PSOE sin mayoría absoluta y al que, como dijo Carod (Pérez) Rovira, los nacionalistas tienen “cogido por los huevos”.
Tele-5 colabora con las cuñas políticas de “Crónicas Marcianas”, como ya lo hiciera con el “Prestige” o el “no a la guerra”, y en otros programas (¡”Hotel Glam”!).
El caso de los “suicidados” de Leganés es aún más misterioso. En el chalet de Morata de Tajuña se les ve 15 días después del 11-M haciendo una barbacoa con familiares y niños.
Jamal Ahmidan, “el chino”, fichado como pequeño delincuente y conocido como tal por la policía marroquí (2,5 años de cárcel en su país), no fue incluido entre los 1.600 procesados en el macrojuicio con 6.000 detenidos el pasado año por los atentados de Casablanca.
Además se le veía constantemente con guapas chicas de poca vestimenta, nada “integristas”. La casa, encima, estaba denunciada por los vecinos por tráfico de drogas y objetos robados, cuatro días antes del atentado.
Evidentemente, podría ser que un viaje a La Meca lo haya fanatizado, pero no se confía en un converso reciente, de meses, para un atentado de esta envergadura. Había llegado a España con 120 millones de pesetas que empleó, entre otras cosas, en regalar coches a su red de traficantes. Extraña conducta para un terrorista que debería pasar desapercibido.
La pista que lleva a ellos no es el control de sus móviles, como se dijo, sino el reconocimiento por los comerciantes de Leganés a los que la policía enseña sus fotos días antes. Cuando la policía publicita las fotos ya saben que están en el nº 40 de la Avenida Carmen Martín Gaite de Leganés.
Así, están denunciados sin pruebas porque los testigos de los trenes que los identifican lo harán después de ver sus fotos en los medios de comunicación. También deben de verlas ellos, pero extrañamente siguen con su vida.
El terrorista captado por las redes islámicas es de dos tipos: el intelectual fanático, estilo Ben Laden, de posición acomodada, habitualmente un técnico de éxito en su especialidad, o el marginal frustrado que encuentra en la idea religiosa o política un remedio a su marginalidad social.
Pero el delincuente de éxito, con medios y una red propia, es inusual. Parece que se intenta hacer recaer el protagonismo en “el chino”, convenientemente muerto, en lugar de Zougam, el chorizo encarcelado.
(Y
entonces ocurre la farsa del atentado del AVE: explosivo sin iniciador y con
más de 130 m. de cable, cuando que la zona ya está siendo registrada
por la Guardia Civil de 3 a 5 horas antes).
Rompiendo toda lógica, se monta un aparatoso operativo alrededor de la finca de Leganés que degenera en un tiroteo. A los GEO, alertados desde la madrugada, se les ordena el asalto, incumpliendo todas las reglas del protocolo de un asedio armado (no hay psicólogo, ni intérprete, ni se espera a la madrugada, ni hay conversaciones, ni información sobre el número de asaltantes o su situación) y contra la propia opinión de los responsables del cuerpo.
Es como si no quisieran cogerlos vivos, y así es porque todo explota; ¿Dinamita o explosivo más potente?.
El resto de las informaciones hablan de gritos y de cánticos religiosos, de mochilas explosivas encontradas después (¿cómo, si los restos se esparcieron en un radio de 60 m.?); pistas demasiado evidentes y extrañas. También se publicó el 10 de mayo que efectuaron tres llamadas a imanes de Jordania e Indonesia para preguntar por lo correcto del “suicidio”. ¿Es que no lo sabían?, ¿es que no lo habían previsto?, ¿para qué sino el uso del agua traída desde La Meca?...
Es difícil que la trama pueda destaparse, ni aunque ETA se sintiera traicionada, como en el caso de las conversaciones con Arzalluz, porque 200 muertos son muchos. O bien el atentado no es de Al Qaeda, o si lo es los culpables no son los detenidos... o han sido otros los inductores y organizadores.
No es esta una operación nueva en la Historia. Hitler utilizó un falso ataque a una instalación alemana por alemanes disfrazados con uniformes polacos como excusa para invadir Polonia.
A finales de abril se publica la información que señala a Suárez y Zouhier como ¡confidentes! de la policía y de la Guardia Civil, respectivamente. También son liberados el bosnio Sanel Sjekirica, los hermanos Chedadi y los hindúes Suresh Kumar y Vinay Kohly. Tanto ellos como familiares de otros detenidos rechazan ser integristas.
También en abril asaltan el locutorio precintado de Zougam, desapareciendo cualquier prueba que allí hubiera. Personas del entorno de él tampoco han sido interrogadas.
Semanas después aparecerá la hipótesis de la implicación de servicios secretos franceses para apartar a España de la oposición a la hegemonía franco-alemana y ayudar también a su protegido Marruecos.
El
10 de mayo se publica otra información sorprendente: el durante tres
años confidente Rafá Zouhier había informado en mayo de
2003 sobre el supuesto ofrecimiento de explosivos. Se le facilitó fondos
para alquilar el vehículo y en el camino tuvo que identificarse como
confidente ante una patrulla por no tener carnet de conducir (¡!).
Cinco días después del atentado seguía informando a sus contactos sobre los explosivos y detonadores en casa de Jamal Ahmidan “el chino”. ¿Cómo podía hacerlo si estaba él mismo implicado?.
No dudamos de la implicación de estos individuos en el atentado, pero es evidente que no actuaron solos, que sus pasos eran conocidos y guiados. ¿Por quién?.
Y el 4 de mayo el PSOE, PP, IU y ERC coinciden en no establecer una comisión de investigación sobre los atentados (rectificaran ante la presión de la prensa, pero posponiéndola). El mismo día, Carod-Rovira pide públicamente con todo el cinismo al presidente Zapatero que impulse una “república plurinacional” (¡!), iniciando una segunda transición (¿adonde?) para “evitar la ruptura de España” (¡!).
Habrá que esperar a los siguientes movimientos de los nacionalistas (reforma estatutos) y a la resistencia o sumisión del PSOE.
Nos jugamos mucho.... todo. Todos vamos a ser madrileños ante el asalto de los nacionalistas.
¡Atentos y unidos!